Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial

Participación de los jóvenes en la ejecución de la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial

¿Cómo pueden participar más activamente los jóvenes rurales, sus organizaciones y redes en la ejecución de la ECADERT?

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No se excatamente como ha sido la consulta en los diferentes países en la formulación de la ECADERTS, sin embargo creo que en las reuniones del GTI, donde participé quedo claro que era necesario incluir a los jóvenes en esta consulta. Considero que en las estrategias nacionales debe ser obligatorio su inclusión por razones obvias de sostenibilidad.
Los jovenes son la base importante, porque en ellos se pueden derrollae ideas de un cambio, y no sololos jovenes. Seria importante que tambien los niños esten involucrados, para que conozcan las nuevas ideas, y puedan desarrollarerse, atravez del medio educativo.
¿Cuál es tu opinión sobre las propuestas educativas en la ECADERT?

En el borrador de la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial, la juventud rural es uno de los sectores sociales priorizados, en general y en varias de las dimensiones y ejes. En el eje de Educación y formación de capacidades, en respuesta a planteamientos de jóvenes de varios países durante el proceso de consulta, se proponen los siguientes Programas educativos para la juventud rural:

- Desarrollo y apoyo al talento humano de los jóvenes de los territorios, y la participación de los grupos de juventud rural en la sensibilización de las comunidades acerca de las transformaciones que se requieren para el desarrollo sostenible de los territorios.
- Mejoramiento del nivel de la educación media y fortalecimiento de la educación humanística y vocacional, tecnológica y científica en las zonas rurales, acorde con la realidad de los territorios.
- La transformación de la educación en correspondencia con la vocación y proyecto de desarrollo del territorio para promover la inserción de los jóvenes en el mercado laboral, el acceso a información, tecnología y financiamiento, así como la asociatividad empresarial, el emprendedurismo juvenil y la capacitación para el trabajo.
- Formación en temas de gestión territorial y ambiental.
- Mejorar el acceso de los jóvenes de los territorios a formación universitaria pertinente, incluyendo agronegocios, economía agrícola y comercio internacional, y la formación especializada de profesionales para el DRT.

Este foro es un espacio para compartir tus ideas sobre esto y sobre otros aspectos de la Estrategia, desde el punto de vista de la juventud rural. En el portal Territorios Centroamericanos hay otros borradores de textos para discusión, relacionados con la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial.
No solo los jóvenes, las mujeres y los adultos mayores. Dada la cambiante ruralidad de la región, y reconociendo el abandono del campo (migración permanente y circular) es urgente preparar a la generación que va a sustituir los pobladores rurales para que se motiven a quedarse. La idea es que las zonas rurales se vuelvan atractivas para los jóvenes que han tenido acceso a mas altos niveles de educación y que por falta de oportunidades deciden migrar a las ciudades. Un paso importante es abrirles espacios a todos los sectores de la población para que participen en la toma de decisiones y en los diferentes espacios productivos y comunitarios.
Totalmente de acuerdo con Isabel en lo que plantea para los jóvenes, y también en que además de la juventud y de las mujeres rurales, para las cuales se están proponiendo políticas diferenciadas, debemos hacer referencia explícita y algún tipo de propuesta para las personas adultas mayores, a quienes afectan de manera particular en zonas rurales procesos como la emigración de sus hijos/as y nietos/as, el debilitamiento en algunos casos de sus redes de apoyo familiares para la vejez, o la dificultad de acceder a servicios para la tercera edad que, bien que mal, empiezan a estar disponibles para las personas mayores en algunas ciudades centroamericanas.
Es preocupante la situacion en la que se encuentran jovenes en edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, pues al menos en varias regiones de Costa Rica que hemos diagnosticado, este segmento de la población se siente "atrapada".. Especialmente si deciden no asistir mas a la escuela (colegio) y no tienen acceso a participar en actividades productivas o comunitarias. Debemos tener en cuenta espacios de capacitacion especificos para el contexto pero con modelos propositivos y retadores para un buen segmento de la población (que ademas es toda una generación!).
La población joven no escolarizada, por diversas razones, es un segmento que requiere especial atención, tanto para explorar opciones alternativas para su educación fuera del sistema formal, como en cuanto a sus opciones ocupacionales. Me pregunto, por otro lado, si necesariamente está excluida de actividades productivas o comunitarias, pues más bien pensaría que una proporción importante tiene algún tipo de inserción laboral, y una minoría, quizás pequeña, tendría cierta flexibilidad para participar en procesos comunitarios, de capacitación e intercambios que le resultaría más difícil a los/las estudiantes, al menos en período escolar. En todo caso, es claro que se trata de un segmento con una situación diferenciada, con sus problemas y potencialidades.
LAS JUVENTUDES RURALES: DE LA VULNERABILIDAD A LA ESPERANZA DEL DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE EN EL CONTEXTO DE LA GLOBALIZACIÓN Y LA APERTURA COMERCIAL


Dr. Rafael Mesén Vega


l-LA GLOBALIZACIÓN, LA APERTURA COMERCIAL Y EL CONTEXTO RURAL LATINOAMERICANO

Las relaciones entre los países crecen día a día como resultado de dos fuerzas incuestionables e irresistibles. La primera es el proceso de globalización y la segunda es la necesidad de ingresar a los mercados internacionales para competir en lo que cada país o empresa es eficiente y así aprovechar las ventajas comparativas. La globalización es una fusión de procesos transnacionales y estructuras domésticas que permiten que la economía, la política, la cultura y la economía de un país penetre en otro (Mittelman citado por Morales, 2000). La misma ha provocado un mayor acercamiento entre los países con el propósito de comercializar productos para aprovechar las supuestas ventajas comparativas de cada nación. Ante esta situación: cada país, cada empresa y cada productor o productora; tienen el desafío de prepararse para participar en el juego del mercado internacional.

Sin embargo esta preparación no se hace de la noche a la mañana. La competitividad no es un asunto solamente de tener condiciones agroecológicas óptimas para producir algún producto. Según Ickis(1997), la competitividad viene por la especialización de los recursos humanos en determinadas tecnologías así como por la infraestructura que apoya la productividad.

La competitividad entonces, es el resultado de procesos de inversión social en infraestructura adecuada como: buenas carreteras, caminos rurales, aeropuertos y puertos marítimos. La misma incluye una alta inversión en investigación y transferencia tecnológica dirigida a buscar y fomentar opciones de producción sostenible así como una comercialización segura en los mercados internacionales. La competitividad de un país también se basa en una gran inversión en el capital humano con el propósito de que este sea capaz de enfrentar con agilidad los cambios que plantea la globalización y la apertura comercial. Ni lo uno ni lo otro ha sido lo propio de nuestros países latinoamericanos.

Los países desarrollados invierten sobremanera en bienes públicos como la educación, y la investigación. Esto hace que los países desarrollados cuenten con grandes recursos para la producción, excelente infraestructura de apoyo a la misma, y eficiente formación y capacitación del recurso humano para la competitividad y sostenibilidad de los sistemas de producción. Todo lo anterior debe considerarse a la hora de firmar tratados de libre comercio con países desarrollado como Estados Unidos o cualquier país desarrollado.




Sin embargo, nuestros gobernantes latinoamericanos son muy ingenuos al creer que sólo con abrir las fronteras, nuestros productores competirán de manera adecuada con sus homólogosde los países desarrollados. Nuestros gobiernos no han tomado decisiones de largo plazo para preparar a nuestros productores y sus familias hacia la apertura comercial. Según Pomareda (1999) los gobiernos latinoamericanos continúan firmando acuerdos en su entusiasmo por participar en el comercio internacional; dejando de lado una agenda interna de reformas institucionales, políticas, sectoriales y de inversiones estratégicas que traigan consigo las condiciones deseables para la inversión privada y un aumento de las exportaciones. Más aún, la evidencia de los últimos años, revela que los países de América Latina han hecho poco avance en reducir su déficit de balanza comercial y aunque han atraído la inversión foránea, esta no se ha dirigido a sectores que tengan efectos multiplicadores importantes en la economía, como la agricultura.

Según Lacki(1993) en América Latina, la magnitud, complejidad y urgencia de los problemas rurales sobrepasaron desde hace mucho tiempo las posibilidades de los gobiernos para solucionarlos, particularmente porque intentan hacerlo a través del modelo convencional de dependencia estatal. La ineficiencia del modelo y la insuficiencia de recursos para financiarlo son cada vez más evidentes. Esta realidad está exigiendo que las familias rurales se vuelvan más auto-dependientes.

Desafortunadamente en la actualidad muchas de ellas no están en condiciones de hacerlo, ya que no poseen los conocimientos, habilidades y actitudes (las competencias) necesarias para poder asumir ese protagonismo ya que no se los han proporcionado. Al no poseer suficientes conocimientos, muchas familias rurales no pueden desarrollarse pues no logran corregir sus ineficiencias, mejorar su desempeño laboral e incrementar la productividad. Adicionalmente, la inadecuada formación y capacitación de los agricultores incide en la productividad o rendimiento de los demás factores de producción que de por si ya suelen ser escasos (los animales, la tierra, las obras de infraestructura, la maquinaria y los insumos materiales). Esto significa que la ineficiencia del factor de producción más abundante (mano de obra) es causa adicional de la insuficiencia de los factores más escasos

Afortunadamente, aún los gobiernos con más limitaciones de recursos financieros, pueden empezar a romper el círculo vicioso de la pobreza. Tendrán, éxito en este propósito si concentran sus esfuerzos en el desarrollo de las capacidades de los habitantes rurales para lograr que ellos se vuelvan más eficientes. El estado debe crear condiciones para desarrollar las potencialidades latentes de los ciudadanos rurales, elevar la autoestima y estimular sus iniciativas en pro de la gestión y del asociativismo con el propósito de generar voluntades y capacidades locales de autodesarrollo individual, familiar, y comunitario(Lacki,1993).

Los gobiernos deben invertir entonces en una nueva educación orientada a disminuir las dependencias y vulnerabilidades de las familias rurales. Para ello debe echar mano a la institución que esté presente en todas las áreas rurales, la escuela (Lacki, 1993; 2002). Aquí podemos añadir a los colegios académicos y técnicos rurales.

La educación formal es quizá para muchos niños y jóvenes, la única oportunidad de sus vidas de adquirir las competencias para y eliminar las principales causas internas del desarrollo rural. Sin embargo la educación formal en la zona rural de los pueblos latinoamericanos, no está cumpliendo con la función de emancipadora de dependencias y vulnerabilidades ya que sus contenidos y métodos son disfuncionales e inadecuados a las necesidades productivas y familias del mundo rural. En los recintos educativos rurales, se aburre a los niños y jóvenes exigiéndoles que memoricen temas de escasa y dudosa relevancia. No se les enseña en forma creativa, participativa y práctica lo que si necesitan aprender para ser más seguros, más emprendedores, más autogestionarios y más autodependientes (Lacki,2002).

Tenemos cada vez más evidencia de que la principal causa del subdesarrollo rural es el conjunto de ineficiencias tecnológicas, gerenciales y organizativas que están siendo practicadas en todos los eslabones del negocio agrícola. La principal causa de estos errores es la falta de conocimientos adecuados. Son estas ineficiencias las que originan las tres vertientes que conducen a la falta de rentabilidad en la agricultura y al subdesarrollo rural: costos de producción unitarios altos, mala calidad del producto y precio de venta bajas. Estas ineficiencias no ocurren por culpa de los agricultores. Estas son provocadas por la profunda disfuncionalidad de la educación rural y por el lamentable debilitamiento de la extensión agrícola. Por este motivo debe darse una profunda transformación de la educación rural como pre-requisito para la revolución productiva de la eficiencia, lo cual que deberá ser potenciado o sinergizado con idénticas adecuaciones en las facultades de ciencias agrarias, en las escuelas agrotécnicas y en los servicios de extensión rural, público y privado (Lacki, 2002)

En un mundo tan competitivo, el impacto de una verdadera reforma educativa en el desarrollo rural dependerá en gran medida de la rapidez con que se ponga en marcha. Serán premiados por las oportunidades de la globalización, los agricultores de aquellos países que hagan la reforma educativa antes que los demás. Los agricultores de los países que se atrasen en la reforma serán o ya está siendo castigados por las amenazas de la globalización (Lacki, 2002)

Además de los problemas mencionados de disfuncionalidad de la escuela rural, se suman problemas como baja escolaridad en los latinoamericanos. A pesar de que hoy por hoy, los jóvenes rurales de 20 a 24 años tienen una mayor escolaridad que sus padres, esta sigue siendo deficitaria con respecto a la escolaridad de los jóvenes rurales de países desarrollados que probablemente sea de grado universitario. Además, son pocos los jóvenes que terminan la educación secundaria en el campo lo cual produce en ellos una gran vulnerabilidad como presentes o futuros productores o productoras.

Según Radulovich(1999), los agricultores con más altos niveles educativos tienen mayor probabilidad de aprender, experimentar y adoptar nueva tecnología. También según Rogers citado por Radulovich (1999), una de las diferencias radicales entre los adoptadores tempranos de tecnología y los adoptadores tardíos radica en que los primeros tienen mayor escolaridad.

Todo esto se agrava con el fenómeno de la migración a las ciudades, de las personas con mayor escolaridad, las cuales buscan mejores oportunidades de trabajo o estudio, por lo que en el campo se quedan las personas con más baja escolaridad. Lo anterior, se convierte en una gran desventaja para nuestros países y nuestros habitantes rurales, lo cual no es tan fácil superar ya que se requiere toda una reforma educativa que integre también, la elevación de la escolaridad así como una educación técnica especializada para el trabajo.

La globalización de la economía, que lleva implícitas las medidas de adelgazamiento estatal y recorte del gasto público, y con ello el fin del Estado benefactor y de las políticas subsidiarias; esconde tras el término “global” , la exclusión de todos aquellos que no pueden acceder al mundo de mercado por la vía de la producción y el consumo. Es decir, la globalización implica las externalidades, negativas como la exclusión de millones de personas al empleo masivo y al acceso a los otrora servicios estatales de vivienda, educación y salud.. En este contexto muchos jóvenes no asisten a establecimientos educativos pero tampoco consiguen empleo. Además, los empleos que ofrecen menor estabilidad y más bajo salario son los que se ofrecen a jóvenes y a mujeres. Los agudos índices de desempleo en a población juvenil y en nuestro contexto latinoamericano, están íntimamente ligados al desarrollo de capacidades y competencias de la población juvenil (Serna, 1995).

En un proceso de globalización donde los que compiten son los más eficientes, los jóvenes latinoamericanos que tienen baja escolaridad y bajo nivel técnico engrosarán la migración negativa a la ciudad, con lo cual se vería afectada la economía rural. También se tendrá otra externalidad negativa cual es la pobreza urbana y el exceso de gastos de gobierno central, pues según Schlotfeldt(1983) generar un empleo urbano cuesta 6 veces más caro que hacerlo en el medio rural y según Bittercourt (1993) afirma que mantener una familia en la ciudad cuesta al poder público 22 veces más caro que mantenerla en el campo.

La formación de capacidades y competencias humanas es una condición clave para la gestión del desarrollo sostenible desde los territorios rurales. Aunque todos los sectores sociales poseen una potencialidad propia en este sentido, el capital humano de las generaciones jóvenes posee condiciones de para el cambio y la renovación (Portilla, 2003)


A pesar de los esfuerzos de las instituciones del sector agropecuario por elevar los conocimientos y las destrezas de los agricultores adultos en la agricultura sostenible y competitiva, existe un cuello de botella que es el nivel de escolaridad. Muchos cursos que se imparten, ofrecen nuevos conocimientos a los agricultores, sin embargo estos no adoptan las prácticas en sus fincas. Según Radulovich(1999) “...sin menoscabo de la gran importancia que puede tener la educación de adultos, no es posible imaginar que la extensión agrícola de carácter educativo y formativo vendrá a promover todos los profundos cambios sociales y culturales necesitados. La educación general vía extensión es un parche. Lo fundamental en la educación formal es educar a los niños y niñas y jóvenes, lo cual promoverá los cambios en forma verdadera y duradera para lo cual tomará los años requeridos y no menos

ll-LA VULNERABILIDAD DE NUESTRA JUVENTUD RURAL ANTE LA GLOBALIZACIÓN Y LA APERTURA COMERCIAL

Actualmente, en las zonas rurales de nuestro país, muchos jóvenes, después de terminar la escuela primaria, se ven obligados a trabajar a la escasa edad de 13 años, debido a las necesidades familiares. Los jóvenes aportan ya sea su fuerza laboral al sistema productivo familiar o en los casos extremos que no hay ni una parcela para la producción, su aporte llega a ser en dinero por jornales laborados; que siempre son pagados más bajos que a los adultos.

Según la CEPAL los jóvenes varones rurales costarricenses que pertenecían a la población económicamente activa, era del 67.8 %. Estas cifras demuestran la gran contribución económica de los jóvenes rurales a sus familias, sus comunidades y su país. Sin embargo lo hacen con alto costo de oportunidad cual es abandonar la educación secundaria o no ingresar nunca. Probablemente el aporte de los jóvenes es mayor, pues muchos jóvenes ayudan a sus padres en las parcelas y no tienen remuneración por lo que pertenecen al sector de la economía informal.

En el caso de las mujeres es más alarmante pues sólo el 9 % termina la educación secundaria y por otra parte, un 71.8 % de jóvenes mujeres rurales entre los 15 y 19 años, aparece como población económicamente inactiva. Esto sugiere que la mayoría de mujeres rurales probablemente se dedican a los oficios domésticos en la casa de sus padres y sin ninguna remuneración lo cual es un aporte clave a la economía rural. Sin embargo dicho aporte tiene un alto costo de oportunidad cual es dejar los estudios secundarios. Así, las mujeres jóvenes son mayormente vulnerables que los jóvenes varones debido a su dependencia económica y a su baja escolaridad. Además, al no tener una remuneración como la tienen los varones jóvenes, probablemente las afecta socialmente y psicológicamente.

Por otra parte, según la CEPAL de las jóvenes rurales costarricenses entre 15 y 24 años, que pertenecen a la población económicamente activa, solamente el 14.3 % se dedica a las labores agrícolas, generalmente ganando mucho menos que los hombres.

Tanto las mujeres como los hombres jóvenes están excluidos del sistema formal de educación debido al antagonismo actual existente entre la relación estudio-trabajo Los y las jóvenes rurales que deben optar por el trabajo después de la primaria, no serán capaces de obtener mejores empleos como migrantes o desarrollar su propia empresa debido a su baja escolaridad y a las pocas oportunidades que tiene de desarrollarse para enfrentar un mundo cada vez más competitivo por la globalización y la apertura comercial donde el conocimiento tecnológico y el cambio son las constantes más citadas. Esta situación sugiere un panorama de incertidumbre que tendría como resultado el desempleo rural y la migración masiva de los jóvenes a la ciudad y por que no, la desaparición de muchos de nuestros pueblos rurales.


Por otro lado, si todos los jóvenes decidiesen estudiar tiempo completo, no podrían trabajar en el campo por lo que perderían todo el vínculo con la producción agropecuaria. Dichos jóvenes terminan emigrando a las poblaciones urbanas en busca de nuevas oportunidades de estudio o trabajo. Así, se pierde la posibilidad de integrar una verdadera empresa familiar que integre los conocimientos tradicionales y las nuevas tecnologías que procuren las sostenibilidad ecológica, económica y social. El peligro real es que no exista una sucesión generacional en el campo por lo que tendremos a mediano y largo plazo un envejecimiento de la población rural y la desaparición del aparato agroproductivo.

Dirven (2002) afirma sobre que el envejecimiento del campo en América Latina tiene dos razones: la primera es el resultado del mejoramiento (relativo e insuficiente, pero mejoramiento igual) de las condiciones de vida en las áreas rurales. La segunda es debido a la emigración del campo, fuertemente concentrada en los años de juventud, combinada con la transición demográfica, la cual se traduce entre otros en una fuerte disminución de la natalidad (o número de hijos por mujer). El porcentaje de personas que viven en el área rural latinoamericana disminuye desde 35% en la temprana niñez a cerca de 25% en torno a los 30 años...

Un número sustancial de jóvenes rurales no ve su futuro en actividades agrícolas debido a los bajos ingresos, altos riesgos, largas horas de trabajo a la intemperie y porque permite menor independencia del jefe de hogar. Otra razón es la imagen negativa que suscita el trabajador del campo en el resto de la sociedad. Otra razón todavía es que muchos jóvenes tienen mayor escolarización y que las ocupaciones no agrícolas por lo general retribuyen mejor a esta mayor escolarización que la agrícola (Dirven 2002). Todo lo anterior atenta con la sucesión generacional productiva y contra la sostenibilidad de las comunidades rurales en las áreas rurales.

Según el IICA (2000, generalmente no existen en nuestros países diferencias entre la educación que se otorga en el ámbito urbano y en el rural. Es común que se establezca un plan nacional sin considerar las características del campo o considerando sólo ciertas adaptaciones, lo que ha dado como consecuencia una educación poco pertinente con respecto a la realidad social del medio rural. La planeación educativa desconoce los ritmos productivos del campo –por ejemplo-y termina compitiendo con los ciclos agrícolas por la mano de obra. Las evaluaciones recientes del sistema escolar en diversos países latinoamericanos confirman la incapacidad de la educación escolarizada para favorecer la permeabilidad social y capacitar a la población para la integración económica entre países y participar en la eliminación de la pobreza.

Por otra parte la falta de oportunidades para la juventud rural se fundamenta muchas veces en el enfoque filosófico y los paradigmas que se utilizado en las instituciones del estado. El primer paradigma es la concepción de la juventud como una etapa problema de la vida. Según Krauskopf (2000) dicho paradigma fragmenta a la juventud de acuerdo a los problemas visibilizados en la juventud urbana: el embarazo, la delincuencia, las drogas, la deserción escolar y las maras o bandas. Por lo tanto los esfuerzos institucionales solamente se deben enfocaren dichos problemas, postergando los derechos de los jóvenes a la satisfacción de necesidades básicas como educación, salud, trabajo, recreación: no hay un enfoque de los estados como atención a “los jóvenes sanos”

Esta visión estigmatizada de la juventud deja de lado aquellos jóvenes rurales ricos en tradiciones y valores de la vida del campo, que cuentan todavía con una hermosa cohesión familiar pero que sin embargo carecen de oportunidades básicas de educación, salud, emprendimiento y recreación debido solamente a que no son jóvenes problemáticos. Por ejemplo, es importante el esfuerzo que se hace en este país en cuanto a la atención integral de las madres adolescentes solteras. Ellas cuentan con asesoramiento psicológico en autoestima, proyectos de vida, igualdad de géneros. Además cuentan con oportunidades educativas financiadas para terminar la secundaria, curso para establecer su propia empresa, cursos de inglés y computación, etc, Todo esto es excelente. Sin embargo; una adolescente rural pobre, que no es madre soltera, se ve privada de esto. Definitivamente el acercamiento en el trabajo de las instituciones con la juventud se hace a partir de que la juventud es una etapa problema. Dichosamente en los últimos años, esta situación se ha revertido como en el caso del programa avancemos en Costa Rica, que apoya con partidas económicas a los jóvenes con escasos recurso en todo el país.

Otro paradigma es el enfoque tradicional de que la juventud es una etapa previa a la adultez. Según Krauskup (2000), el reduccionismo de este paradigma surge como una postergación de los derechos de los niños y los jóvenes, al considerarlos carentes de madurez social e inexpertos: implícitamente se les niega el reconocimiento como sujetos sociales”. Con esta negación, también va incluida la falta de servicios públicos focalizados a la vulnerable juventud rural.

Lo anterior se agrava con el estereotipo que se tiene de los y las jóvenes rurales. Según Kraskoup (2000), cuando estos aparecen en escena, lo hacen en términos estereotipado, o en alusión a identidades negativas :” como el peón que le lleva las cosas al patrón, el joven que habla mal o la jovencita campesina que se llena de hijos en la ciudad (...) Sólo el abandono de dichos estereotipos con una visión integral, generacional, no adultocéntrica y de género, se podrá identificar las juventudes rurales de un modo que fundamente adecuadamente el desarrollo de políticas , programas y proyectos. Todo lo anterior es común denominador en nuestras zonas rurales latinoamericanas. Urge entonces, no hacer cambios cosméticos, sino verdaderas reformas políticas contextuales, principalmente educativas, que cambien la perspectiva para nuestra juventud rural.



lll-LA JUVENTUD RURAL: DE LA VULNERABILIDAD A LA ESPERANZA DEL DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE

Para cambiar el panorama de vulnerabilidad de los jóvenes rurales, se hace necesario primeramente cambiar los paradigmas y enfoques de trabajo que han seguido las instituciones Como ya se mencionó estos paradigmas son: la juventud como etapa preparatoria. Por esta razón la juventud rural ni siquiera existe en las agendas de muchas instituciones. En su lugar debemos usar el paradigma de la juventud ciudadana el cual reconoce a los jóvenes como sujetos de cambio con plenos deberes y responsabilidades y con derecho a servicios específicos del estado. Es decir se les atribuye la responsabilidad directa de ser gestores de su propio desarrollo. En Costa Rica, en mayo del 2002 se aprobó la Ley de La Persona Joven N° 8261 donde se establecen los derechos de los jóvenes y una estrategia gubernamental para la atención de la misma y la participación directa de los jóvenes. Dicha ley presenta un marco excelente para la atención integral del joven por medio de los diferentes sectores como salud, trabajo, educación, recreación, espiritualidad, etc.

Otro paradigma a sustituir es el de juventud como etapa problema para dar paso al de juventud como actor estratégico del desarrollo. En este paradigma destaca la importancia de incrementar la inversión en el capital humano para contribuir al desarrollo de destrezas y capacidades que le permitan actuar de nuevas formas. Con este paradigma debe romperse muchos esquemas en nuestros países ya que los jóvenes rurales no son sujetos de parcelas para el trabajo. Tampoco son sujetos de crédito por falta de garantías. Sin embargo existe esperanza en que con la aplicación de la ley estos problemas sean resueltos.

Los jóvenes como el eje central de las nuevas estrategias de desarrollo basadas en una clara apuesta a la inversión en el capital humano, como clave para ganar competitividad y recuperar el crecimiento económico estable que se requiere para poder contar con sociedades más prósperas en un mundo globalizado y transformado radicalmente(Rodríguez, 2002 Espíndola,2002).

La visión de los y las jóvenes como actores del desarrollo en vez de beneficiarios de este, marca un viraje fundamental en el enfoque que acompaña a las estrategias de desarrollo orientadas hacia este sector. El nuevo enfoque centra la atención en la inclusión de los jóvenes como protagonistas de los procesos de desarrollo, mediante estrategias que lleven a superar las barreras que impiden desplegar el potencial de la juventud en su beneficio y el de sus comunidades (IICA, 2000)

Por otra parte, el concepto de juventud debe ya ser integrado con el concepto de la nueva ruralidad; que parte de centrar el análisis en lo territorial, donde se afirma que la economía rural es multisectorial y diversificada. Lo rural es más que la agricultura ampliada (Esto entre otras cosas por el porcentaje de empleo agrícola y no agrícola) y ocurre en territorios donde se da un continuo rural-urbano, el cual incorpora acciones o polos de desarrollo más dinámicos que coexisten con actividades -tradicionalmente ligadas a la agricultura y abren la posibilidad de multiactividad en el mundo rural. Este concepto mucho más ampliado ha permitido replantear la importancia que pueden tener los grupos rurales en exclusión como la juventud rural ya que nos ubica en el camino de un neoruralidad donde la juventud rural se convierte en un actor de desarrollo con mayor capacidad de cambio e innovación, como canal de conocimiento hacia otras generaciones, como interconexión entre el mundo urbano y rural y como el aporte de su capacidad creativa para la resolución de problemas y toma de decisiones –entre otras.(Espíndola, 2002)

Sin embargo no hay que ser tan optimista para afirmar que en el momento presente podemos vincular a los jóvenes de manera inmediata a los procesos de desarrollo. Desgraciadamente existe un desfase debido a la falta de oportunidades de educación secundaria y técnica que tienen los jóvenes rurales así como la falta de oportunidades de emprendimiento por la imposibilidad de accesar a los recursos tierra y capital. Es imperativo y urgente elevar el nivel de escolaridad y el nivel técnico de los jóvenes para agilizar el cambio tecnológico y social y propiciar el desarrollo de las comunidades rurales. También es urgente avanzar en materia legal para que los jóvenes puedan accesar a los factores de producción.

Es urgente que los jóvenes rurales tengan la oportunidad de aprender el idioma inglés y el manejo de los sistemas de información para potenciar el aprovechamiento máximo de la información y para preparar los futuros agroempresarios y administradores de empresas, sean estas turísticas, agroindustriales o de servicios.

Según Portilla(2003), la formación de capital humano en la juventud rural puede lograr en los procesos de desarrollo rural los siguientes efectos e impactos: a-El logro de mayor interacción entre los distintos sectores de la economía rural que incluya la participación juvenil en el amplio sentido, tanto en procesos que requieren el uso de tecnología de punta como de sectores que requieren tecnología vinculadas al manejo agroecológico sostenible de los recursos clave (tierra,agua,etc) b-En la progresiva reorientación productiva de las pequeñas y medianas unidades productivas en 4 áreas fundamentales: eficiencia productiva, gestión ambiental, la comercialización con información y la administración y distribución de los recursos y c-El uso flexible de conocimientos e información que permita expandir el espectro de posibilidades de actividades relacionas como agroindustria o no agrícolas como el turismo, educación ambiental, entre otras. Por otra parte, los jóvenes rurales con mayor educación, tendrían la capacidad de ejercer el liderazgo en sus comunidades y de representarlas con eficiencia ante las autoridades gubernamentales y ONG.

El rendimiento en la inversión pública en los jóvenes rurales puede ser comparado en forma hipotética con el de los adultos en la figura 2. La inversión en los adultos rurales como los productores es tangible en crédito, tierra, servicios de asistencia técnica, capacitación, etc. En el punto 0 de inversión los adultos tienen mayor rendimiento que los jóvenes debido a su experiencia en el campo. La inversión en los adultos hace que el rendimiento crezca en forma aritmética, pues debido a la poca escolaridad y nivel técnico el aprovechamiento de la inversión es limitado y a largo plazo. En cambio con los jóvenes, pero jóvenes con estudio integrales; la inversión daría resultados modestos a mediano plazo y a largo plazo sería aumentado en forma exponencial. Esto debido a una mayor educación de los jóvenes con respecto a sus padres y a la capacidad de los jóvenes para adoptar el cambio y siempre y cuando se invierta en la educación formal y técnica así como el sistemas de información, el inglés y todos los aspectos de gestión empresarial y organizativa. Además del anterior, se debe dar inversión para que los jóvenes tengan acceso a los recursos de producción. Todo esto sumado a la tradición productiva que reciben de los productores adultos, daría como resultado una nueva generación de productores y productoras competitivos capaces de enfrentar con éxito los desafíos de la apertura comercial y convirtiendo sus amenazas en oportunidades

Por todo lo anterior, los organismos internacionales están llamando la atención para que los países inviertan sin demora en nuestra juventud rural. La CELADE (2000) en un informe concluye que”...los principales signos de estos tiempos son la institucionalización del cambio y la centralidad del conocimiento como motor de crecimiento, agregando que ambos factores colocan a la juventud en una situación privilegiada para aportar al desarrollo. Dicho de otra manera, “la juventud pasa a ser el segmento cuya dinámica se acompasa naturalmente al ritmo de los tiempos (mientras que) lo contrario sucede con la población adulta para la cual la celeridad de las transformaciones en el mundo de la producción reduce el valor de mercado de su experiencia acumulada y coloca sus destrezas en permanente riesgo de obsolescencia. De este modo el foco de la dinámica se enfatiza a las nuevas generaciones

.Para la CEPAL (1992) desde hace dos décadas, está muy claro que la educación y el conocimiento son los ejes centrales de la transformación productiva con equidad. Según la CELADE (2000) la globalización así como la creciente ampliación de fronteras de competitividad en un escenario de acelerada incorporación de innovaciones tecnológicas se acompaña de una notable potencialidad de la contribución de los jóvenes al desarrollo de sus sociedades. La juventud es la etapa de la vida dedicada a la adquisición de conocimientos. Para ello la sociedad otorga una moratoria de roles o suspensión temporal de obligaciones que favorece tanto la flexibilidad para adaptarse a las nuevas situaciones como la incorporación rápida de innovaciones, proceso que no enfrenta, como en los adultos, la resistencia proveniente de hábitos y prácticas cristalizadas o de intereses que ya han echado raíces en estructuras institucionales..




Jóvenes






Adultos

Rendimiento de inversión








Inversión

Fig. 2: Grafico Hipotético de rendimiento de la inversión pública realizada en las áreas
rurales



Los nuevos sistemas de educación para la juventud rural, tanto no formales como formales, deben incluir la conciliación de estudio y trabajo para formar así una sinergia entre ambos de tal manera que mientras los jóvenes cooperan con la economía familiar, estén cursando su bachillerato que es una base para “aprende a aprender “por el resto de su vida. Además que tengan la opción de una carrera técnica afín a las necesidades de la zona ya sea para empezar su propia empresa o con su grupo de iguales, o bien para tener su propio espacio dentro de la empresa familiar con el beneficio de ampliar la cadena productiva y aumentar valor agregado y mejorar el nivel de vida de todos los miembros. También que la preparación le de posibilidad de insertarse en actividades nuevas con alto potencial de desarrollo como la agroindustria y el agroecoturismo.

Además dicha educación debe contemplar la enseñanza del idioma inglés y la computación como base de conexión con el mundo globalizado para aprovechar al máximo la información técnica, comercial, administrativa y organizativa generada en el ámbito internacional

Por otra parte, si los y las jóvenes tienen un buen nivel técnico; las instituciones del estado encargadas del acompañamiento tecnológico y empresarial, a pesar de sus pocos recursos, tendrían la posibilidad de focalizar sus acciones a los nuevos agroecoempresarios con lo que se agilizaría el cambio tecnológico, organizativo y empresaria.


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Los jóvenes rurales y los agroeconegocios. El caso de ASOTUR en Tierra Blanca de Cartago

Dr. Rafael Mesén Vega,

Resumen

Los jóvenes rurales tienen pocas perspectivas para dedicarse a la agricultura pues la mayoría, no tiene acceso a la tierra ni al capital. Sin embargo, tienen verdaderas oportunidades de empleo de calidad en los econegocios; siempre y cuando tengan la capacitación adecuada. Este trabajo describe como ASOTUR, un grupo de jóvenes de Tierra Blanca altamente formado en capacidades agroecoempresariales por una iniciativa Interinstitucional lideradas por la Agencia de Servicios Agropecuarios; fue capaz de insertarse en el ecoturismo sin necesidad de mucha inversión financiera, pero si aprovechando al máximo el capital natural, productivo y cultural de su comunidad.

1-INTRODUCCIÓN
Las familias rurales obtienen cada vez menos ingresos de la agricultura y más de actividades no agrícolas. Sus miembros cada vez más se insertan en actividades económicas no agrícolas para poder complementar sus presupuestos familiares; debido a los grandes problemas de rentabilidad y vulnerabilidad de la producción. Esta situación converge con las nuevas demandas de servicios de los sectores urbanos y los turistas extranjeros, que “saturados” de una cultura global homogénea, recobran el aprecio por el campo, su cultura y su belleza escénica. Esta convergencia de oferta y demanda da como resultado una gran perspectiva para los agroeconegocios como el turismo rural comunitario y el turismo en parques nacionales. Los jóvenes rurales tienen también pocas perspectivas para dedicarse a la agricultura pues la mayoría, no tiene acceso a la tierra ni al capital. Sin embargo, tienen verdaderas oportunidades de empleo de calidad como emprendedores, en los econegocios; siempre y cuando tengan la capacitación básica, técnica, digital y ambiental adecuada. Es objetivo de este trabajo es mostrar como el grupo de jóvenes ASOTUR, apoyado por una Red Interinstitucional Local liderada por la Agencia de Servicios Agropecuarias de Tierra Blanca, fue capaz de capacitarse integralmente y constituirse como asociación para formar una empresa de servicios ecoturísticos, sin necesidad de grandes recursos financieros pero aprovechando al máximo el capital natural, productivo y cultural.

2- Análisis y evolución de la situación de los jóvenes de Tierra Blanca.
Tierra Blanca es una zona totalmente agrícola y aporta una cuota muy importante de los cultivos de cebolla, papa y zanahoria para todo el país. La región se compone de pequeños productores con 2 ha, quienes siembran en forma intensiva. Debido a la gran demanda de mano de obra y a la poca disponibilidad de capital, muchos jóvenes se integran con sus padres en sus fincas o se ven atraídos a trabajar como peones sea para ayudar a sus familias o para tener dinero para sus gastos personales. En el caso de las jóvenes, la mayoría de las jóvenes no ingresaban al colegio y se dedicaban a apoyar los oficios domésticos en su hogar. Sumado a esto, no existía en 2002 un colegio de secundaria en la zona. El antagonismo educación formal y el trabajo rural, deja sin oportunidad de educación a muchos jóvenes lo cual incidirá en su capacidad competitiva sea para conseguir empleo de calidad o para dedicarse a sus propias empresas, en una época en que se exige una mayor gestión del conocimiento, la constante incorporación de las innovaciones tecnológicas, y un mayor valor agregado a al producción.

Aunque la educación formal no es competencia del Ministerio de Agricultura Y Ganadería, el Reglamento de la Ley Orgánica le asigna como una de sus 22 atribuciones principales “Impulsar las acciones de coordinación y cooperación necesarias para el desarrollo de las comunidades rurales en materia de salud educación e infraestructura, principalmente como prerrequisitos esenciales del desarrollo del agro” (La gaceta Nº 213 ,1997). Por esta razón La Agencia de Servicios Agropecuarios estableció contactos con el Ministerio de Educación Pública, y otras instancias con la idea de explorar posibilidades de educación alternativa tanto secundaria básica como técnica. Además se estableció contactos con el Área de Gestión Empresarial de INA, con el área de educación ambiental de MINAE, la Fundación Omar Dengo institución referente de la enseñanza digital. Todo lo anterior, dio como resultado que en el año 2002, se formara una comisión por la Agencia. La primera acción fue la sensibilización de todos los funcionarios con una visita a la zona tanto para hablar con los jóvenes en el campo como con los padres de familias, acerca de las necesidades de educación de la juventud. Después de esto, se discutieron sobre diferentes sistemas de educación alternativa, que pudiesen adaptarse a la condición de los jóvenes de Tierra Blanca. Posteriormente, se inició la elaboración de un currículum que respondiese a las expectativas tanto de los jóvenes como de la zona y su contexto. Luego la comisión eligió el sistema de educación abierta como la opción más viable de educación. Después de esto, el agente de servicios agropecuarios, se encargó de explicar el proyecto a los líderes de la zona como el sacerdote y el director de la escuela, los cuales colaboraron con la logística y la motivación del proyecto. Paralelo a la educación básica, se logró que la Fundación Omar Dengo autorizara el curso de computación por 220 horas Y el TCU de la UCR, se ocupó de impartir un curso de inglés conversacional. Estas dos materias son fundamentales en el currículo técnico ya que se considera básico para establecer negocios agrícolas, de agroindustria y de agroecoturismo. Una vez operando los sistemas de educación secundaria con clases de cómputo e inglés, al cual se le llamó Sistema Alternativo de Educación Formal y Técnica para jóvenes trabajadores de Tierra Blanca, funcionarios INA con el apoyo del agente del MAG
Agencia del MAG, diseñó e implementó un programa de gestión empresarial que se complementó con un programa de promotores ambientales del MINAET. Este programa se estableció para 40 jóvenes que ganaron el noveno año en el sistema alternativo o para jóvenes bachilleres de Tierra Blanca que estuvieran trabajando en las fincas de sus padres y tenia el propósitos que los jóvenes formularan un proyecto productivo agrícola o no agrícola con viabilidad económica, social y ambienta, el cual fuera parte importante en su proyecto de vida. Una vez que los jóvenes identificaran sus ideas de negocios, se necesitó buscar la capacitación técnica específica según la naturaleza del proyecto. (agroindustria, agro ecoturismo, artesanías, agricultura orgánica, y comercio de servicios

3-LA EXPERIENCIA DE ASOTUR
Del proceso descrito anteriormente, emergió un grupo de jóvenes que se capacitaron tanto en agroindustria con el INA y el Colegio Universitario como en agroecoturismo por parte del MINAET, INA y el CUC ya que tenia posibilidades en dos proyectos. Sin embargo los jóvenes eligieron el proyecto eco turístico a que requerían menos inversión económica aunque si mucha capacitación la cual siempre fue gratuita debido al apoyo de las instituciones. Este grupo de jóvenes tuvo la capacidad de organizarse y constituirse en lo que se llama actualmente como ASOTUR. La asociación está conformada por jóvenes egresados del Sistema alternativo de Educación para jóvenes trabajadores del Tierra Blanca (MAG, INA, Fundación Omar Dengo, UCR, MINAET, CUC,). Dados sus vínculos previos con estas instituciones y los compromisos adquiridos con el área de Conservación Cordillera Volcánica-Central Parque Nacional Volcán Irazú, las instituciones continúan brindándoles su apoyo técnico y logístico. En el caso del INA han recibido la formación básica como guías locales y actualmente continúan su formación en inglés y computo. También el CUC y el INA les brindan formación y apoyo técnico en el tema agroindustria. El MINAET-ACCVC apoyándoles en la conformación de la asociación y facilitando contactos para la formación de sus socios en temas de su competencia (geología, historia, biodiversidad). Los objetivos de la organización son consolidarse como empresa en los temas agroindustria y turismo de naturaleza a corto plazo e incursionar a mediano plazo en agroturismo. Inició actividades como grupo organizado a inicios del 2006 buscando consolidarse como cooperativa, sin embargo, dados lo engorroso del trámite opto por continuar la gestión bajo la figura legal de asociación a partir de finales del 2007. En total la asociación está constituida por 2 hombres y 8 mujeres, de las cuales 6 se desarrollan como guías, uno es graduado en administración de empresas turísticas, una compañera estudia manejo y protección de recursos naturales. Actualmente la organización no cuenta con un presupuesto anual establecido y se financia con el aporte de cuotas de los asociados, algunos recursos que se generan en actividades puntuales como la coorganización de la Eco Clásica MTB Cartago entre Volcanes y además, las propinas por la venta de servicios de guía en el PNVI. El grupo ha invertido un año como guías turísticos voluntarios en el PNVI y otro ofreciendo el servicio a cambio de una propina, esto como parte de los requisitos propuestos por el ACCVC para que el grupo pudiera aspirar a la concesión de los servicios de guías turísticos dentro del parque. Las experiencias antes mencionadas evidencian fuertes vínculos con la gestión de diversas instancias entre ellas: PNVI, COBRI SURAC, Municipalidad de Cartago, Colegio Universitario de Cartago e INA.

4-RESULTADOS
Como resultado del largo proceso de capacitación en competencias agreocoturísticas y en administración de negocios y como resultado del la organización de los jóvenes en ASOTUR; ; los jóvenes cuentan con: a-una donación del Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD para equipamiento y capacitación del grupo así como la producción de material divulgativo sobre servicios brindados y atractivos por diferentes vías, tales como: impresos, página Web, video, medios de prensa, alianzas estratégicas con grupos especializados en apoyar turismo rural comunitario (ACTUAR) permitirán posesionar el grupo y reafirmar el PNVI. b-asignación a ASOTUR de la concesión de servicios de guías turísticos dentro del parque nacional Volcán Irazú. La Ley de Biodiversidad, artículo 39 vigente posibilita y facilita la concesión de servicios dentro de las áreas protegidas a grupos locales legalmente constituidos. c-Diseño de ruta turística en asociación con productores adultos en Llano Grande-Tierra Blanca-Volcán Irazú para provechar el paisaje productivo (fincas orgánicas, de flores fincas lecheras) y los aspectos culturales (gastronomía, historia campesina, teatro)

5-CONCLUSIONES

i-la articulación intencionada anda de las instituciones locales, lideradas por las Agencias de Servicios Agropecuarios posibilita la formación integral de los jóvenes con perfiles agroecoempresariales competitivos adecuados para insertarse exitosamente ya sea en las diferentes fases de las cadenas agroalimentarias o nuevas actividades económicas en la ruralidad como el agrecoturismo ii-La organización de los jóvenes capacitados con perfiles agroecoempresariales competitivos, es un pre-requisito para la inserción exitosa en las actividades económicas de alto valor agregado. iii-La limitaciones económicas que tienen los jóvenes para iniciarse como agroecoempresarios, puede ser obviada gracias a una alta formación en capital humano por parte de las instituciones del estado; provocando que la gestión de conocimiento especializado se vuelve “el elemento más caro pero a la vez gratuito” para la inserción exitosa en actividades económicas menos riesgosas pero de mayor rentabilidad. iv-La extensión agropecuaria debe hacer alianzas estratégicas con otros sectores para responder a la necesidad de crear empleos de calidad, reducir la pobreza rural, agregar valor a la producción o capital natural, y promover la sotenibilidad ecológica, económica y social de los sistemas de producción y las comunidades rurales

6- BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
BRUNIARD, R. 2007. Educación, Desarrollo rural y juventud. UNESCO-FIDA.195 .Disponible en
www.redetis.org.ar/node.

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MESÉN R. 2002.La educación y la extensión de la juventud rural en el contexto de la globalización y
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Cartago, Costa Rica”, ponencia presentada al VI Congreso de la Asociación Latinoamericana
de Sociología Rural, Porto Alegre, Brasil.

MESÉN, R.2003. Juventud rural: de la vulnerabilidad a la esperanza del desarrollo rural sostenible en
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www.fao.org/SD/ERP/.../Videoconf%20informe_5_FINAL.pdf-.
La juventud rural: oportunidades y desafíos para la extensión agropecuaria

Ing. Rafael Mesén Vega, MSc

Resumen

Desde su origen la juventud rural ha representando tanto un desafío como una oportunidad, para los Servicios de Extensión Agropecuaria. Los jóvenes desean migrar debido en parte ya que carecen de oportunidades de emprendimiento y de empleos de calidad pero a la vez podrían ser los agentes de innovación tecnológica más importante en la era de la globalización y la apertura comercial debido a que cuentan con mayores niveles de educación y una mayor sensibilidad al cambio. La extensión como en su origen, debe “tender la mano” a los jóvenes desde sus Agencias de Servicios Agropecuarios, por motivos de equidad, competitividad y seguridad alimentaria. Los jóvenes necesitan ser incorporados en áreas como la capacitación, la organización y el fomento del emprendimiento; con el fin último de insertarles exitosamente en las diferentes fases de las agrocadena. No todas las acciones serían competencias directas de extensión por lo que debemos establecer alianzas estratégicas con otros sectores.
1-Introducción
Los jóvenes rurales pueden llegar a ser los agentes claves tanto para el cambio tecnológico hacia una producción sostenible y a la agregación de valor en todas las fases de la agrocadena. Paradójicamente, los jóvenes carecen tanto de competencias laborales, de organización y apoyo al emprendimiento, lo cual incide en su inserción en las agrocadenas, y su expulsión de las unidades familiares o de las zonas rurales. El objetivo de este trabajo es persuadir a los extensionistas, técnicos de las diferentes instituciones y tomadores de decisión sobre la importancia del trabajo directo con los jóvenes desde las Agencias de Servicios Agropecuarios; sopesando su potencial como actores protagónicos de la competitividad, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural como las limitaciones que tienen para insertarse en el sector productivo.
2-Análisis histórico de la relación extensión agropecuaria-juventud rural
La relación extensión-juventud rural se originó hace 120 años, en Estados Unidos. La migración de los jóvenes hacia los estados urbanos e industriales, en busca de mejores oportunidades de empleo, causó preocupación en las autoridades agrícolas de ese país debido a la posibilidad de un vaciamiento poblacional y de una crisis alimentaria nacional. La respuesta inmediata fue la de establecer clubes extra-escolares, para promover una educación más adecuada al contexto rural, lo que causó un gran impacto tanto en la participación, el arraigo y la identidad rural de los niños y jóvenes. A la vez, los programas para la juventud rural se convirtieron en una vía para introducir la innovación tecnológica entre los adultos. Los jóvenes con mayor educación y sensibilidad al cambio, tenían un mayor interés que sus padres para “experimentar” con las nuevas tecnologías (4H, 2009). Hoy en Costa Rica, tenemos un panorama parecido al de los inicios de relación histórica extensión-juventud rural. Por un lado los jóvenes desean migrar en parte debido en que carecen de oportunidades de empleos de calidad y de emprendimientos. Pero a la vez, los jóvenes, generalmente con niveles de educación mayor que sus padres, podrían ser los agentes del cambio tecnológico más importante en la era de la globalización y la apertura comercial.

En Costa Rica, la relación entre extensión y juventud rural se dio desde el inicio del Servicio de Extensión. El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) creó un programa específico para la atención de la juventud y mujer rural (los clubes 4-S) y cada Agencia contaba con dos promotores sociales responsables. Como resultado, se obtuvo una gran inserción de los jóvenes a la producción y a la multiplicación de líderes que contribuirían en muchas organizaciones, en el ámbito nacional (Bolaños, 1992). Sin embargo desde hace más de dos décadas los jóvenes rurales han sido marginados de la atención directa desde las Agencias de Servicios Agropecuarios del MAG (MAG, 2009). En cuanto a políticas del sector agropecuario, la re-valoración de la juventud ha sido muy lenta ya que en el programa sectorial 1998-2002 apenas se menciona y en el programa de 2002-2006 ya se proponen acciones integrales pero ninguna se llevó a cabo. Probablemente uno de los problemas es la carencia de estructura operativa tanto dentro del MAG como de otras instancias sectoriales que logren concretar las acciones propuestas. A pesar de todo, algunas ASAS establecieron programas locales para la atención de la juventud rural, los cuales ha sido reconocidos y sistematizados por organismos internacionales (IICA/GTZ/CIDER, 2001; Mesén 2005) y sirvieron de base para retomar el trabajo en el ámbito nacional. En 2006, por disposición del Despacho Ministerial se crea el Programa Nacional de Juventudes Rurales (PRONAJUR) en el Área de Programas Nacionales de la Dirección Superior de Operaciones Regionales y Extensión, con el propósito de restablecer el trabajo con la juventud desde las ASAS (Volio, 2006) y en respuesta a la demanda del Programa Nacional de Desarrollo que propone establecer 95 proyectos que generen empleos de calidad para los jóvenes y las mujeres rurales en cuatro años (MIDEPLAN,2006). PRONAJUR pretende constituirse como una alianza de instituciones que tienen que ver con: a- la formación básica, digital, técnica y la capacitación laboral para lograr un perfil agro-empresarial adecuado a los tiempos; b-la organización autónoma de los jóvenes para la gestión institucional de sus propios proyectos y c-el fomento del emprendimiento de los jóvenes; todo lo cual complementaría el trabajo directo que las ASAS llevan a cabo en el ámbito local (MAG, 2007). Sin embargo, los agentes y extensionistas requieren de mayor información sobre la situación de la juventud rural para comprender plenamente las oportunidades y desafíos que esta representa para la extensión agropecuaria y así, trabajar con mayor convicción tanto aprovechando los recursos locales como los que brinda PRONAJUR.

3-La juventud rural es una oportunidad y un desafío para la extensión en:
I-La transferencia y la innovación tecnológica.
En la era de la globalización y la apertura comercial la ventaja comparativa de la gran disponibilidad de mano de obra barata es sustituida por el uso de la información y de conocimiento especializado para aumentar la eficiencia y la competitividad. Una agricultura eficiente, implica una alta inversión en la formación de recursos humanos para agilizar los procesos de transferencia e innovación de alta tecnología. Los jóvenes rurales serían los agentes claves para el cambio tecnológico y la innovación, debido a su mayor capacidad de aprendizaje -propia de su edad-, y a su capacidad de asimilación de las nuevas tecnologías siempre y cuando cuenten con una mayor educación básica que sus padres ( Mesén 2002; Mesén citado por Bruniard; IICA 2000). Paradójicamente, la mayoría de jóvenes rurales carecen de acceso a la educación básica, la capacitación técnica, digital ,administrativa y de idiomas ; lo que les limita en el desarrollo del potencial como verdaderos protagonistas de la reconversión productiva Por lo tanto, los extensionistas pueden ser agentes claves para coordinar y cooperar con las instituciones educativas a fin de que los jóvenes accedan a mayores niveles de educación básica, técnica, digital, idiomas, gestión empresarial, social y ambiental entre otros.; con el propósito de prepararlos como verdaderos agentes de cambio.

ll-La seguridad alimentaria, la agregación de valor y la vinculación con el mercado
Los jóvenes formados con adecuadas competencias agroecoempresariales pueden participar como: a- agentes de transformación productiva en las pequeñas y medianas empresas familiares rurales b-pueden utilizar la información digital para mejorar la efectividad de procesos agrícolas y no agrícolas, b-posibilitar el uso de buenas prácticas agropecuarias, ambientales y de manufactura y diversificar las actividades de la finca (agroindustria, agroturismo), con un manejo adecuado del mercadeo. Todos estos logros serian claves para la vinculación de las pequeñas y medianas empresas rurales con los mercados nacionales e internacionales (IICA 2000).Sin embargo, la estructura clásica de la unidad familiar productiva ha cambiado drásticamente en los últimos 20 años. Solamente un 2 % de los jóvenes son trabajadores familiares sin pago. Un 44 % de los jóvenes entre 13 y 24 años, sobre todo varones, son asalariados de empresas trasnacionales o nacionales. El 33 % estudian tiempo completo lo que usan como trampolín para obtener mejores oportunidades de estudio o de trabajo en las zonas urbanas. Otro grupo no cuantificable de los jóvenes entre estas edades ya migraron para trabajar en otras zonas rurales, otros países y ya menos a las ciudades debido a que los trabajos de construcción y de servidoras domésticas han sido tomados por la población migrante. Si bien los jóvenes se benefician con mejores condiciones educativas y laborales, las comunidades rurales tienen el peligro de no contar con una “generación de remplazo” lo que atenta con la sostenibilidad social, la seguridad alimentaria y la competitividad del país... Además, generalmente todas las acciones de extensión, tanto técnicas como administrativas, son dirigidas desde el servicio de extensión a los productores adultos, sobretodo varones por lo que no se aprovecha el potencial de aprendizaje que tienen los jóvenes. Los extensionistas podrían incidir en que la familia rural encuentre nuevos y más democráticos modelos de gestión donde los jóvenes así como las mujeres adultas tengan la posibilidad de participar en alguna fase de la agrocadena con su respectiva remuneración e independencia. Por ejemplo en una lechería habría espacio social y económico para que alguna persona se encargue del reciclaje y la producción de insumos orgánicos, otra persona en la producción primaria, otra persona en la transformación de la leche en sus derivados y otra persona en la comercialización directa y hasta por Internet. Además todos podrían ser parte de una ruta agroturística dentro de un proyecto comunitario. De esta manera, cada miembro de la familia obtiene una remuneración económica, se logra una mayor eficiencia y realización; evitando en parte el éxodo de los jóvenes al trabajo asalariado de baja calificación. También los extensionistas podrían aprovechar espacios de tiempo donde los jóvenes no tengan responsabilidades académicas en -caso de ser estudiantes- para capacitarles directamente en tecnologías de producción sostenible así como coordinar con otras instancias, su preparación en agroindustria, gerencial, digital, gerencial , administrativa y agroturística.

4-Conclusiones
Los jóvenes pueden llegar a ser los grandes aliados de los extensionistas en la transferencia y la innovación tecnológica. Además los jóvenes pueden hacer más eficiente la producción familiar si cuentan con mayor formación básica y técnica para ocuparse de procesos de valor agregado como la industrialización, el comercio o la diversificación de actividades como el agroturismo. Sin embargo la falta de políticas públicas y programas dirigidos a esta población, pueden minar totalmente su potencial. Una propuesta es que tantos los extensionistas como profesionales que están en las zonas rurales, debemos cambiar la visión actual que tenemos de los jóvenes cualquiera que sea, por la visión de “nuevos actores de la seguridad alimentaria, competitividad y el desarrollo rural”. Solamente cambiando la visión, cambiaremos nuestra actitud hacia los jóvenes y en consecuencia cambiaremos la indiferencia por acciones concretas aunque “no vengan las políticas de arriba”. Se sabe que el trabajo de los jóvenes son procesos largos o. Un sabio dijo: “El trabajo con jóvenes es una carrera de maratón y no de velocidad”. ¿Habrá seguridad alimentaria si los jóvenes se van de las zonas rurales

5-Bibliografía Consultada
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VOLIO, A. Memoria MAG de 2006:Disponible en www.mag.go.cr/bibliotecavirtual/memoria-2006.pdf.
La juventud rural: oportunidades y desafíos para la extensión agropecuaria

Dr. Rafael Mesén Vega,

Resumen

Desde su origen la juventud rural ha representando tanto un desafío como una oportunidad, para los Servicios de Extensión Agropecuaria. Los jóvenes desean migrar debido en parte ya que carecen de oportunidades de emprendimiento y de empleos de calidad pero a la vez podrían ser los agentes de innovación tecnológica más importante en la era de la globalización y la apertura comercial debido a que cuentan con mayores niveles de educación y una mayor sensibilidad al cambio. La extensión como en su origen, debe “tender la mano” a los jóvenes desde sus Agencias de Servicios Agropecuarios, por motivos de equidad, competitividad y seguridad alimentaria. Los jóvenes necesitan ser incorporados en áreas como la capacitación, la organización y el fomento del emprendimiento; con el fin último de insertarles exitosamente en las diferentes fases de las agrocadena. No todas las acciones serían competencias directas de extensión por lo que debemos establecer alianzas estratégicas con otros sectores.
1-Introducción
Los jóvenes rurales pueden llegar a ser los agentes claves tanto para el cambio tecnológico hacia una producción sostenible y a la agregación de valor en todas las fases de la agrocadena. Paradójicamente, los jóvenes carecen tanto de competencias laborales, de organización y apoyo al emprendimiento, lo cual incide en su inserción en las agrocadenas, y su expulsión de las unidades familiares o de las zonas rurales. El objetivo de este trabajo es persuadir a los extensionistas, técnicos de las diferentes instituciones y tomadores de decisión sobre la importancia del trabajo directo con los jóvenes desde las Agencias de Servicios Agropecuarios; sopesando su potencial como actores protagónicos de la competitividad, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural como las limitaciones que tienen para insertarse en el sector productivo.
2-Análisis histórico de la relación extensión agropecuaria-juventud rural
La relación extensión-juventud rural se originó hace 120 años, en Estados Unidos. La migración de los jóvenes hacia los estados urbanos e industriales, en busca de mejores oportunidades de empleo, causó preocupación en las autoridades agrícolas de ese país debido a la posibilidad de un vaciamiento poblacional y de una crisis alimentaria nacional. La respuesta inmediata fue la de establecer clubes extra-escolares, para promover una educación más adecuada al contexto rural, lo que causó un gran impacto tanto en la participación, el arraigo y la identidad rural de los niños y jóvenes. A la vez, los programas para la juventud rural se convirtieron en una vía para introducir la innovación tecnológica entre los adultos. Los jóvenes con mayor educación y sensibilidad al cambio, tenían un mayor interés que sus padres para “experimentar” con las nuevas tecnologías (4H, 2009). Hoy en Costa Rica, tenemos un panorama parecido al de los inicios de relación histórica extensión-juventud rural. Por un lado los jóvenes desean migrar en parte debido en que carecen de oportunidades de empleos de calidad y de emprendimientos. Pero a la vez, los jóvenes, generalmente con niveles de educación mayor que sus padres, podrían ser los agentes del cambio tecnológico más importante en la era de la globalización y la apertura comercial.

En Costa Rica, la relación entre extensión y juventud rural se dio desde el inicio del Servicio de Extensión. El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) creó un programa específico para la atención de la juventud y mujer rural (los clubes 4-S) y cada Agencia contaba con dos promotores sociales responsables. Como resultado, se obtuvo una gran inserción de los jóvenes a la producción y a la multiplicación de líderes que contribuirían en muchas organizaciones, en el ámbito nacional (Bolaños, 1992). Sin embargo desde hace más de dos décadas los jóvenes rurales han sido marginados de la atención directa desde las Agencias de Servicios Agropecuarios del MAG (MAG, 2009). En cuanto a políticas del sector agropecuario, la re-valoración de la juventud ha sido muy lenta ya que en el programa sectorial 1998-2002 apenas se menciona y en el programa de 2002-2006 ya se proponen acciones integrales pero ninguna se llevó a cabo. Probablemente uno de los problemas es la carencia de estructura operativa tanto dentro del MAG como de otras instancias sectoriales que logren concretar las acciones propuestas. A pesar de todo, algunas ASAS establecieron programas locales para la atención de la juventud rural, los cuales ha sido reconocidos y sistematizados por organismos internacionales (IICA/GTZ/CIDER, 2001; Mesén 2005) y sirvieron de base para retomar el trabajo en el ámbito nacional. En 2006, por disposición del Despacho Ministerial se crea el Programa Nacional de Juventudes Rurales (PRONAJUR) en el Área de Programas Nacionales de la Dirección Superior de Operaciones Regionales y Extensión, con el propósito de restablecer el trabajo con la juventud desde las ASAS (Volio, 2006) y en respuesta a la demanda del Programa Nacional de Desarrollo que propone establecer 95 proyectos que generen empleos de calidad para los jóvenes y las mujeres rurales en cuatro años (MIDEPLAN,2006). PRONAJUR pretende constituirse como una alianza de instituciones que tienen que ver con: a- la formación básica, digital, técnica y la capacitación laboral para lograr un perfil agro-empresarial adecuado a los tiempos; b-la organización autónoma de los jóvenes para la gestión institucional de sus propios proyectos y c-el fomento del emprendimiento de los jóvenes; todo lo cual complementaría el trabajo directo que las ASAS llevan a cabo en el ámbito local (MAG, 2007). Sin embargo, los agentes y extensionistas requieren de mayor información sobre la situación de la juventud rural para comprender plenamente las oportunidades y desafíos que esta representa para la extensión agropecuaria y así, trabajar con mayor convicción tanto aprovechando los recursos locales como los que brinda PRONAJUR.

3-La juventud rural es una oportunidad y un desafío para la extensión en:
I-La transferencia y la innovación tecnológica.
En la era de la globalización y la apertura comercial la ventaja comparativa de la gran disponibilidad de mano de obra barata es sustituida por el uso de la información y de conocimiento especializado para aumentar la eficiencia y la competitividad. Una agricultura eficiente, implica una alta inversión en la formación de recursos humanos para agilizar los procesos de transferencia e innovación de alta tecnología. Los jóvenes rurales serían los agentes claves para el cambio tecnológico y la innovación, debido a su mayor capacidad de aprendizaje -propia de su edad-, y a su capacidad de asimilación de las nuevas tecnologías siempre y cuando cuenten con una mayor educación básica que sus padres ( Mesén 2002; Mesén citado por Bruniard; IICA 2000). Paradójicamente, la mayoría de jóvenes rurales carecen de acceso a la educación básica, la capacitación técnica, digital ,administrativa y de idiomas ; lo que les limita en el desarrollo del potencial como verdaderos protagonistas de la reconversión productiva Por lo tanto, los extensionistas pueden ser agentes claves para coordinar y cooperar con las instituciones educativas a fin de que los jóvenes accedan a mayores niveles de educación básica, técnica, digital, idiomas, gestión empresarial, social y ambiental entre otros.; con el propósito de prepararlos como verdaderos agentes de cambio.

ll-La seguridad alimentaria, la agregación de valor y la vinculación con el mercado
Los jóvenes formados con adecuadas competencias agroecoempresariales pueden participar como: a- agentes de transformación productiva en las pequeñas y medianas empresas familiares rurales b-pueden utilizar la información digital para mejorar la efectividad de procesos agrícolas y no agrícolas, b-posibilitar el uso de buenas prácticas agropecuarias, ambientales y de manufactura y diversificar las actividades de la finca (agroindustria, agroturismo), con un manejo adecuado del mercadeo. Todos estos logros serian claves para la vinculación de las pequeñas y medianas empresas rurales con los mercados nacionales e internacionales (IICA 2000).Sin embargo, la estructura clásica de la unidad familiar productiva ha cambiado drásticamente en los últimos 20 años. Solamente un 2 % de los jóvenes son trabajadores familiares sin pago. Un 44 % de los jóvenes entre 13 y 24 años, sobre todo varones, son asalariados de empresas trasnacionales o nacionales. El 33 % estudian tiempo completo lo que usan como trampolín para obtener mejores oportunidades de estudio o de trabajo en las zonas urbanas. Otro grupo no cuantificable de los jóvenes entre estas edades ya migraron para trabajar en otras zonas rurales, otros países y ya menos a las ciudades debido a que los trabajos de construcción y de servidoras domésticas han sido tomados por la población migrante. Si bien los jóvenes se benefician con mejores condiciones educativas y laborales, las comunidades rurales tienen el peligro de no contar con una “generación de remplazo” lo que atenta con la sostenibilidad social, la seguridad alimentaria y la competitividad del país... Además, generalmente todas las acciones de extensión, tanto técnicas como administrativas, son dirigidas desde el servicio de extensión a los productores adultos, sobretodo varones por lo que no se aprovecha el potencial de aprendizaje que tienen los jóvenes. Los extensionistas podrían incidir en que la familia rural encuentre nuevos y más democráticos modelos de gestión donde los jóvenes así como las mujeres adultas tengan la posibilidad de participar en alguna fase de la agrocadena con su respectiva remuneración e independencia. Por ejemplo en una lechería habría espacio social y económico para que alguna persona se encargue del reciclaje y la producción de insumos orgánicos, otra persona en la producción primaria, otra persona en la transformación de la leche en sus derivados y otra persona en la comercialización directa y hasta por Internet. Además todos podrían ser parte de una ruta agroturística dentro de un proyecto comunitario. De esta manera, cada miembro de la familia obtiene una remuneración económica, se logra una mayor eficiencia y realización; evitando en parte el éxodo de los jóvenes al trabajo asalariado de baja calificación. También los extensionistas podrían aprovechar espacios de tiempo donde los jóvenes no tengan responsabilidades académicas en -caso de ser estudiantes- para capacitarles directamente en tecnologías de producción sostenible así como coordinar con otras instancias, su preparación en agroindustria, gerencial, digital, gerencial , administrativa y agroturística.

4-Conclusiones
Los jóvenes pueden llegar a ser los grandes aliados de los extensionistas en la transferencia y la innovación tecnológica. Además los jóvenes pueden hacer más eficiente la producción familiar si cuentan con mayor formación básica y técnica para ocuparse de procesos de valor agregado como la industrialización, el comercio o la diversificación de actividades como el agroturismo. Sin embargo la falta de políticas públicas y programas dirigidos a esta población, pueden minar totalmente su potencial. Una propuesta es que tantos los extensionistas como profesionales que están en las zonas rurales, debemos cambiar la visión actual que tenemos de los jóvenes cualquiera que sea, por la visión de “nuevos actores de la seguridad alimentaria, competitividad y el desarrollo rural”. Solamente cambiando la visión, cambiaremos nuestra actitud hacia los jóvenes y en consecuencia cambiaremos la indiferencia por acciones concretas aunque “no vengan las políticas de arriba”. Se sabe que el trabajo de los jóvenes son procesos largos o. Un sabio dijo: “El trabajo con jóvenes es una carrera de maratón y no de velocidad”. ¿Habrá seguridad alimentaria si los jóvenes se van de las zonas rurales

5-Bibliografía Consultada
BOLAÑOS, L. 1992. El profesional de las ciencias agropecuarias en la extensión. Pag, 63-64. En:
Libro de oro de Colegio de ingenieros Agrónomos. Recopilación de Álvaro Jiménez Castro.
1992
BRUNIARD, R. 2007. Educación, Desarrollo rural y juventud. UNESCO-FIDA.195 .Disponible en
www.redetis.org.ar/node. FOUR-H.2009.History of 4h.Disponible en: www.4-h.org/home
IICA-GTZ; CIDER.2001. Centro de Capacitación de Jóvenes Agricultores de Tierra Blanca de
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MESÉN R. 2002.La educación y la extensión de la juventud rural en el contexto de la globalización y
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MESEN, R.2003. Juventud rural: de la vulnerabilidad a la esperanza del desarrollo rural sostenible en
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Juventud rural en Centroamérica y México:el estado de las investigaciones y los desafíos
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MESEN, R.2005 El sistema alternativo de educación para jóvenes trabajadores de Tierra Blanca de
Cartago. En informe de conferencia virtual: Educación para la Población Rural: Organización
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MIDEPLAN, 2006.Plan Nacional de Desarrollo Jorge Manuel Dengo. Disponible:enwww.mideplan
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VOLIO, A. Memoria MAG de 2006:Disponible en www.mag.go.cr/bibliotecavirtual/memoria-2006.pdf.
Experiencia del
Programa Nacional de Juventudes Rurales
PRONAJUR
Costa Rica







JOVENES EMPRENDEDORES RURALES
EN AMÉRICA LATINA

PROGRAMAS DE APOYO
Y CASOS RELEVANTES

Proyecto de Aprendizaje Global de
Innovaciones y Talentos Jóvenes en el Mundo Rural
Financió: PROCASUR -FIDA












Dr. Rafael Mesén Vega
Gerente
Programa Nacional de Juventudes Rurales


Compiló y colaboró en la sistematización
Lic. Erica Anchía






Febrero, 2010

INDICE

Presentación 3
Resumen Ejecutivo 4
1. Identificación de la Experiencia 5
1.1 Representante Legal y Datos para Contacto 5
1.2 Reseña del Ministerio de Agricultura y Ganadería 5
1.3 Fundamentos del Programa 6
1.4 Filosofía del Programa 7
2. Origen de las Acciones de Apoyo a los Jóvenes y las Jóvenes de Zonas Rurales 12
2.1 Antecedentes de PRONAJUR: Nacimiento de una idea en pro de las juventudes rurales. 12
2.2 Elementos diagnósticos para definir e implementar los servicios de PRONAJUR 14
2.3 Participación de los jóvenes en el Programa 16
2.4 Perfil de los jóvenes y las jóvenes que se atienden 17
3. Servicios que se brindan a jóvenes rurales 19
3.1 Consecución de recursos para brindar los servicios 19
3.2 Servicios Financieros para los jóvenes 21
3.3 Servicios Técnicos: Capacitación, Asesoría y Asistencia Técnica 22
3.4 Cobertura del Programa 22
3.5 Nuestros capacitadores 23
3.6 Metodologías de trabajo con los jóvenes y las jóvenes 24
3.7 Inversión del Programa en formación de formadores 26
3.8 Base de datos de Asesores Técnicos y su acceso para las personas jóvenes 26
3.9 Costo de los servicios técnicos y Requisitos para los jóvenes y las jóvenes 27
4. Evaluación de los servicios técnicos (capacitación, asesoría y asistencia técnica) que brinda el Programa 30
4.1 Evaluación de los Servicios Técnicos 30
4.2 Evaluaciones al Programa por parte de los jóvenes y las jóvenes rurales 30
4.3 Estudios de impacto de los servicios del Programa 31
4.4 Modificaciones y ajustes al Programa 31
5. Lecciones aprendidas del Programa en la prestación de servicios a Jóvenes Rurales 34
5.1 En trabajo con Jóvenes Rurales 34
5.2 En trabajo de Articulación 34
5.3 En Emprendimientos 34
5.4 Contribuciones generales 35
6. Otros retos pendientes 36
Literatura consultada 37
Anexos 38

PRESENTACION


El pasado 19 de febrero del 2008, el Gobierno de Costa Rica presentó los datos e interpretaciones derivadas de la I Encuesta Nacional de Juventud , la cual estuvo a cargo del Viceministerio de la Juventud y el Consejo de la Persona Joven, entre otros.

Dentro de la información que ofrece, se destacan los siguientes datos demográficos relevantes de la juventud costarricense:


La población de Costa Rica con edades entre los 15 y los 35 años está conformada por un grupo de 1.613.947 personas, las cuales representan aproximadamente un 40% del total de la población del país. La encuesta indica que este grupo está compuesto en un 49,5% por hombres y 50,5% por mujeres.

La misma encuesta menciona que del total de jóvenes en Costa Rica, 799.357 viven en zonas rurales, correspondiendo a un importante 49,5% del total de jóvenes costarricenses. En este grupo, 402.441 son hombres (50,3%) y 396.916 son mujeres (49,7%).

Para este grupo de jóvenes rurales trabaja PRONAJUR, en procura de que sean actores protagónicos del desarrollo rural, con una educación mayor que la de sus padres, con capacitación específica para una oportuna inserción en los nichos de valor agregado de las diferentes cadenas agroalimentarias u otras actividades rurales generadoras de ingreso, y partícipes activos en el desarrollo local y la preservación del ambiente.

La mitad de la juventud que vive en Costa Rica lo hace en zonas rurales. Un alto porcentaje de estos jóvenes debe abandonar sus estudios para dedicarse al trabajo del grupo familiar, con la consecuente pérdida de oportunidades y debilitamiento de proyectos de vida que sean viables y gratificantes.

PRONAJUR lucha y trabaja de forma articulada para que estas personas, ciudadanos con derechos y deberes, gestionen y construyan proyectos de vida digna en la ruralidad con educación, capacitación y organización para que con ello edifiquen el desarrollo de sus comunidades en armonía con sus sueños personales.

En las siguientes páginas, se presentan seis capítulos que describen ampliamente los antecedentes, objetivos, servicios, logros y retos del Programa.

RESUMEN EJECUTIVO

Según estadísticas Nacionales de Costa Rica la población Rural joven es un 49,5% del total de muchachos en edades entre 15 y 35 años; estas estadísticas muestran además que las principales metas de los jóvenes son completar los estudios y mejorar las condiciones de empleo.

En este contexto de jóvenes rurales trabaja el Programa Nacional de Juventudes Rurales PRONAJUR adscrito al Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica MAG, buscando generar políticas y programas interinstitucionales de formación de valores y competencias profesionales, desarrollo de liderazgo, fomento del emprendimiento y de la promoción de organizaciones entre los jóvenes rurales para promover su desarrollo integral y el de sus comunidades en concordancia con las exigencias del mercado laboral.

Así, PRONAJUR se crea basándose en la Ley General de la Persona Joven, la Política Pública de la Persona Joven, el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010, y en experiencias exitosas de trabajo local previas al programa.

Para lograr que los jóvenes rurales sean los principales actores de las mejoras en su vida y en las condiciones de su comunidad, en el Programa se empieza con una participación permanente y eficaz de estos jóvenes a través de la interacción con ellos y en la elaboración de diagnósticos participativos que persiguen, además de identificar sus demandas, el empoderamiento y apropiación de sus procesos como paso fundamental en el desarrollo y consolidación de las propuestas del programa, en segmentos que respondan a: Identificar necesidades y Buscar alternativas de solución
Por otro lado se tiene en cuenta un perfil de estos jóvenes que se atienden Producto de los diagnósticos y de exhaustivos estudios y trabajos desarrollados por el Gerente y colaboradores del Programa, este perfil está basado en la realidad de varias juventudes rurales.

De esta forma, se plantean respuestas y estrategias diferenciadas de abordaje para cada uno de los estratos. Esta visión permite solventar la falta de cohesión social de este grupo etáreo y la consecuente dificultad para la intervención de instituciones afines, y propone entonces que se organicen para la identificación de sus propias necesidades y la construcción de una propuesta de trabajo y de formación técnica para los jóvenes como garantes del desarrollo sostenible.

Las fuentes de financiación del Programa se ejecutan a través de recursos externos de instituciones estatales, privadas y no gubernamentales que se han denominado como REDIAJUR (Red Interinstitucional de Apoyo a las Juventudes Rurales).

Los servicios del programa se conciben como apoyo a los jóvenes rurales para una educación permanente y de calidad, una sólida organización para exigir derechos y cumplir deberes y la formación de emprendedores como un encadenamiento entre la educación básica y la formación en gestión social, empresarial y ambiental. Por esta razón, el Programa brinda una formación integral para la vida.

Para PRONAJUR, la sostenibilidad en los programas de juventud depende de que los jóvenes y las jóvenes logren crear demanda de servicios integrales, desarrollando capacidades para cogestionar su agenda juvenil tanto con el Estado como con las instituciones articuladas, debido a que la ausencia de esta demanda puede propiciar que el trabajo continúe haciéndose con base en la oferta y en forma desarticulada.

1. IDENTIFICACIÓN DE LA EXPERIENCIA

Se sistematiza la experiencia del Programa Nacional de Juventudes Rurales (PRONAJUR) establecido en Octubre del año 2006, como ente adscrito a la Dirección de Programas Nacionales. Esta instancia opera bajo la Dirección Superior de Operaciones Regionales y Extensión del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de Costa Rica.

1.1 Representante legal y datos para contacto

Este Programa es gerenciado desde su creación en el año 2006 por el Dr. Rafael Mesén Vega, PhD, cuyos datos para contacto son:

Ministerio de Agricultura y Ganadería
Programa Nacional de Juventudes Rurales
Dr. Rafael Mesén Vega,
Gerente
Telefax (506) 2232-1949 y (506) 8835-7439
Correo electrónico: rafamesen@yahoo.com
Apartado Postal: 10094-1000
Sabana Sur, San José
Costa Rica


1.2 Reseña del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG)

El Ministerio de Agricultura y Ganadería tiene como misión el desarrollo agropecuario y rural en función del mejoramiento económico y social del país, de la calidad de vida de sus habitantes y la preservación de los recursos naturales, por medio de la ejecución de procesos de generación y transferencia de tecnología; la formulación y operacionalización de políticas agropecuarias y la emisión y aplicación de normas fito y zoo-sanitarias.

Para responder a esta misión, se han decretado una serie de atribuciones y entre éstas, hay funciones ampliamente relacionadas con el PRONAJUR, entre las cuales se destacan: Integrar acciones y planes del Sector Agropecuario; facilitar los procesos de adopción de tecnologías agropecuarias, con énfasis en las necesidades de los productores y productoras, así como su inserción en las cadenas agroalimentarias; promover cambios en los productores y productoras agropecuarios, sus familias y sus organizaciones tendientes a fortalecer su gestión productiva, económica, social y ambiental.

Además, le corresponde planificar, elaborar e implementar los programas agropecuarios a nivel regional y nacional, para mejorar la prestación de los servicios al productor y productora, tomando en consideración la articulación interinstitucional y sectorial, así como la participación de los grupos y comunidades organizadas; impulsar las acciones de coordinación y cooperación necesarias para el desarrollo de las comunidades rurales en materia de salud, educación e infraestructura, como prerrequisitos esenciales del desarrollo del agro.

La evaluación de los efectos de las políticas económicas del país en el sector agropecuario, principalmente en sus dimensiones económicas, sociales y ambientales, es otra de sus funciones. A partir de estas evaluaciones, el Ministerio debe formular políticas, planes y programas complementarios y compensatorios.


1.3 Fundamentos del Programa

El PRONAJUR se crea basándose en la Ley General de la Persona Joven, la Política Pública de la Persona Joven, el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010, y las experiencias exitosas de trabajo local previas al programa.

Costa Rica cuenta desde el año 2002 con una “Ley General de la Persona Joven”, y PRONAJUR responde también a mandatos de esta ley, acorde con las demandas concretas en relación con los temas de Trabajo y Educación que en ella se estipulan. Algunas de esas demandas son las siguientes:
• Organizar a las personas jóvenes en grupos productivos.
• Desarrollar programas de capacitación para que los jóvenes y las jóvenes adquieran conocimientos y habilidades para la formulación y ejecución de proyectos productivos.
• Asesorar a los jóvenes y las jóvenes para que puedan tener acceso a fuentes blandas de financiamiento.
• Estimular a los jóvenes y las jóvenes a participar y permanecer en los programas de educación general básica del país.
• Establecer campañas para estimular el conocimiento y la promoción de la cultura propia, así como de los valores y actitudes necesarios para el desarrollo nacional.
• Procurar que los programas educativos en todos los niveles, sean pertinentes a las necesidades de la oferta laboral y las necesidades de desarrollo integral del país.

En segundo lugar, desde el año 2004 a través de la participación de todos los jóvenes del país, se elaboró la Política Pública de la Persona Joven, la cual resume sus demandas básicas en tres: Educación, empleo y espacios de participación, conocidas como “Las tres E”, así como la salud integral. El estado se compromete por medio de sus instituciones a dar respuesta a estas demandas atendiendo los derechos civiles de participación ciudadana sin distinción alguna, así como los derechos económicos de inserción en el mercado laboral y de gozar de sistemas de crédito, obtención y administración de la tierra, de bienes productivos para forjar una vida de calidad con inclusión al desarrollo socioeconómico nacional. También es deber del Estado garantizar el derecho a una educación equitativa, gratuita, inclusiva y de calidad, promoviendo esta educación como medio de movilidad social y facilitadora de la inserción al mercado laboral con un mayor valor agregado. Así, PRONAJUR como ente estatal, asume el compromiso de trabajar brindando respuestas a estas demandas.

En tercer lugar, para cumplir con los lineamientos del capítulo 3 del Plan Nacional de Desarrollo Jorge Manuel Dengo Obregón 2006-2010, política asignada al sector agropecuario, en la cual se contempla “el establecimiento de programas de contribución al desarrollo de comunidades rurales en regiones con bajo índice de desarrollo rural, mediante el impulso de proyectos capaces de dar valor agregado local, empleos de calidad y mejorar el ingreso de productoras y productores.”

Finalmente, PRONAJUR se nutre de las experiencias exitosas en los trabajos locales brindados en una Agencia de Servicios Agropecuarios del Ministerio de Agricultura. Este Programa es una respuesta viva y concreta a la necesidad imperante identificada en los jóvenes y las jóvenes rurales, para insertarse en las cadenas agroalimentarias o en otras experiencias que, para sus proyectos de vida, contemplen la educación, la capacitación y los espacios para su participación como juventud ciudadana.

1.4 Filosofía del Programa

PRONAJUR propone que los jóvenes se conviertan en ciudadanos con derechos y deberes capaces de ser cogestores junto con las instituciones y las comunidades de su propio desarrollo.

PRONAJUR plantea que los jóvenes sean actores protagónicos del desarrollo rural aprovechando sus capacidades inherentes y una educación mayor que la de sus padres, así como la capacitación específica para insertarse en los nichos de valor agregado de las diferentes cadenas agroalimentarias u otras actividades rurales generadoras de ingreso, así como de participar activamente en el desarrollo local y la preservación del ambiente.

PRONAJUR pretende que las personas jóvenes de ambos sexos asuman el protagonismo de sus procesos. Los motiva a la vez que propicia el protagonismo de su propio desarrollo y, consecuentemente, del desarrollo social. Esto desde un marco de consultas permanentes para la construcción, el avance y el fortalecimiento del Programa, con el apoyo de una red de instituciones articuladas que responden activamente a sus necesidades concretas de capacitación, educación y apoyo a los emprendimientos a través de los tres ejes de trabajo del Programa: Formación de Capital Humano, Capital Social y Acceso a los recursos para la producción.

A partir de este enfoque, se desarrolla el contenido conceptual del Programa:

1.4.1 Misión
Generar políticas y programas interinstitucionales de formación de valores y competencias profesionales, desarrollo de liderazgo, fomento del emprendimiento y de la promoción de organizaciones entre los jóvenes rurales para promover su desarrollo integral y el de sus comunidades en concordancia con las exigencias del mercado laboral.

1.4.2 Visión
Ser reconocido como el programa que promueve la articulación de políticas y programas en instituciones y organizaciones del sector público y privado en respuesta a la demanda de servicios de las juventudes rurales de Costa Rica

1.4.3 Objetivo General

Integrar a las instituciones públicas, varias ONG, agencias de cooperación internacional y al sector privado, para coordinar planes de acción concatenados que respondan a la demanda específica de servicios para la juventud rural organizada. Esto último, al promover la formación de líderes y organizaciones de jóvenes rurales.

1.4.4 Objetivos Específicos

o Desarrollar un programa de formación y capacitación que les permita a los jóvenes y las jóvenes adquirir competencias profesionales, sociales y ambientales para integrarse al mercado laboral y productivo.
o Crear y facilitar las oportunidades de emprendimiento de las personas jóvenes de las comunidades rurales, con un enfoque de derechos mediante programas de crédito, acompañamiento empresarial y organizacional con capacitación permanente.

o Promover la formación de organizaciones juveniles rurales autónomas, tanto productivas, como para el desarrollo comunal y la preservación del ambiente.

o Posicionar y transversalizar el tema de los jóvenes rurales como ciudadanos con derechos y actores estratégicos del desarrollo, en la diferentes instituciones y organizaciones participantes de la red.

o Replicar el modelo de redes: interinstitucional y de juventud rural, en el ámbito regional y local.

El Programa ejecuta estos procesos en el sistema de agrocadenas, que corresponden a la relación entre actores socioeconómicos de una actividad agropecuaria y constan de cuatro fases: la preproducción, producción, transformación y la comercialización.

Con esta filosofía, PRONAJUR pretende que los jóvenes y las jóvenes participen de este sistema desde una nueva posición: Dejar atrás la ubicación marginal que ocupan (sin reconocimiento, invisibilizados) y escalar posiciones de privilegio en las agrocadenas, no solo para su propio crecimiento y desarrollo, sino para el de sus comunidades.

Este Programa reconoce que existen varios tipos de juventudes, basado en el análisis de la realidad que muestra que, luego de su egreso de la educación primaria, la juventud se fragmenta en cinco grupos principales, debido a la incidencia de los diferentes agentes de socialización y sus variantes, lo cual causa un problema de invisibilización y de falta de cohesión de este grupo etéreo, éstos a su vez, son factores que impiden en parte, la organización propia de la juventud como un todo.



 Fuente: Tesis de Doctorado “La Situación Educativa y Ocupacional de los Jóvenes Rurales y su Implicación para la Economía Familiar, La Sostenibilidad del Agrosistema y sus Proyectos de Vida. Estudio de Caso en Tierra Blanca de Cartago, Costa Rica”. Rafael Mesén Vega, PhD. Sistema de Estudios de Postgrado. Sistemas de Producción Tropical Sostenible. Universidad de Costa Rica.

En congruencia con esta visión y para establecer las rutas críticas de las diferentes juventudes rurales hacia el protagonismo en el desarrollo rural, PRONAJUR asume el modelo pedagógico de “La escalera”. Una escalera es un objeto ascendente con peldaños o gradas ajustadas e integradas una con otra, facilitando al usuario el tránsito hasta alcanzar su propósito: llegar al punto más alto. En este modelo, la cumbre o el objetivo para alcanzar es que los jóvenes y las jóvenes sean actores del desarrollo rural sostenible y la escalera representa la institucionalidad, pública y privada totalmente concatenada y armonizada en conjunto con la comunidad y la familia, para servir de soporte a los jóvenes en su tránsito hacia la meta final.

Para diseñar el logo del Programa, se les explicó este modelo pedagógico a las personas jóvenes, se propuso la idea de que, en grupo, concursaran diseñando una imagen que se establecería como el logo del Programa; el grupo ganador sería aquel que lograra describir con mayor certeza a través de esa imagen, los planteamientos de PRONAJUR. El logo que resultó ganador, y que fue escogido por miembros de la Red de instituciones es el que se muestra en este espacio.

Para lograr los objetivos del Programa, su Gerente plantea lo que considera como condiciones básicas para que esos jóvenes varones y mujeres sean protagonistas en las agrocadenas; las cuales se explican en la siguiente ecuación:


Fuente: PRONAJUR, 2008

PRONAJUR propone la anterior ecuación entre sus ejes de trabajo, cuyo producto esperado es precisamente poder cumplir con las condiciones para la inserción de los jóvenes y las jóvenes en las agrocadenas y en otras actividades productivas, en conjunto con su integración en el desarrollo comunitario y la preservación del ambiente.

La formación de capital humano responde a las condiciones mínimas suficientes para ser agroempresario, establecidas por el Gerente del Programa con base tanto en la literatura de la OIT acerca de las capacidades para desenvolverse en la globalización y la apertura comercial, como en la experiencia personal del trabajo con productoras y productores adultos y jóvenes rurales, según el siguiente esquema:


Fuente: PRONAJUR, 2007


Esta formación básica y técnica es indispensable no solo para una actividad concreta, sino para enfrentar asertivamente la incertidumbre y la cultura de cambio constante, permitiendo adaptarse a los giros en las condiciones del mercado. Es decir, aprendizaje como garante de posibilidad de cambio, porque permite aprender para toda la vida y cambiar cuando sea oportuno.

Sin embargo, la formación de capital humano desligada o en ausencia de la formación de capital social (liderazgo, organización de jóvenes, agenda joven, unidad de los jóvenes, asociatividad) no podría potenciarse, debido a que no es posible que los jóvenes varones y mujeres sean atendidos individualmente por las instituciones, puesto que carecen de recursos para la atención “uno a uno”.

Por lo anterior, la ecuación de los ejes de trabajo plantea la necesidad de crear la demanda de los jóvenes y las jóvenes de zonas rurales para que tengan capacidad de gestión y con ello, puedan llegar empoderados de sus derechos y deberes a las instituciones, haciéndose sentir y atender como actores protagónicos del desarrollo por parte de instituciones con servicios integrales.

De no haber capital social, así en la ecuación se multiplique el capital humano por 1000, el resultado será de cero. Formar capital humano en ausencia de capital social, hará que estos jóvenes queden marginados y en alguno de estos escenarios posibles: Jóvenes con capital humano formado en condiciones de vulnerabilidad y optando por empleos de baja calidad (porque no existe otra opción en la ruralidad), o jóvenes migrando en forma definitiva para buscar oportunidades de estudio y de trabajo en otros sitios, en detrimento de la competitividad territorial debido a la pérdida de talentos.

Por otro lado, si se invierte en la organización de jóvenes para negociar y para tener actividades de orden social (por ejemplo el afamado voluntariado ecológico), sin la formación de capital humano, de nuevo el resultado de la ecuación será de cero.

Puede ocurrir que muchos jóvenes participen de organizaciones, pero sin formación en capital humano no tendrán un proyecto de vida viable en la ruralidad, igualmente estarán vulnerables para seguir siendo marginados (aún cuando sean protagonistas, por ejemplo, en teatro o en lo ecológico) y cuando necesiten tomar decisiones para establecer sus hogares, dejarán todo ese capital social para poder enfrentar (incluso marginalmente) su nueva condición de vida. Es decir, el escenario será de marginación laboral, migración para establecer un proyecto de vida vulnerable, abandono de las satisfacciones simbólicas de la asociación.

La propuesta de PRONAJUR con esta ecuación es garantizar un proceso multiplicador. Así, el crecimiento no es aritmético, sino exponencial, porque hay sinergia entre la formación de capital humano (educación y capacitación) y la formación de capital social (asociaciones, cooperativas, liderazgo). Esta visión sistémica del proceso decanta en la eficiencia para alcanzar objetivos aún sin tener recursos económicos propios (ejemplo de la multiplicación entre capital humano y capital social son los grupos universitarios que cuentan con alta formación y capacitación y a la vez, con alta cohesión social en los grupos de trabajo). El Gerente del Programa ha tenido experiencias con este tipo de jóvenes y se aspira a proveer a la juventud rural de las mismas capacidades.

Como producto de estos procesos, se plantea la participación económica y social de los jóvenes y las jóvenes, aportando un valor agregado a las empresas familiares ocupando nichos de negocios o haciendo encadenamientos con otros agentes de la agrocadena o bien, involucrándose en actividades nuevas ofreciendo un valor agregado a sistemas de producción con espacios socioeconómicos nuevos.

En el caso de las familias, se aboga porque los jóvenes hombres y mujeres tengan tanto espacio en lo social con un proyecto propio que puede ser interdependiente y encadenado a los proyectos de los padres, como en lo económico generando ingresos propios, que les permitan planificar su vida futura.

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